Barrio gallego “Los Mallos”: historia, tradición, turismo, situación…

Los Mallos es considerado como el último barrio medieval de la ciudad. No solamente por la época en el que se construyó (años 50), sino por la filosofía constructiva. Durante sus años de gestación, fue creciendo muy apelotonado, con unas “casas encima de otras” y sin zonas verdes. Incluso se ha llegado a decir que “las calles eran los pasillos del colegio”.

Su propia historia cuenta, tal y como leemos en La Voz de Galicia, que los Mallos creció de un modo un tanto extraño. Los constructores eran los propios propietarios de los terrenos (no profesionales), por lo que salieron cosas muy raras de allí, como casas bajas al lado de casas altas.

Barrio gallego Los Mallos, descúbrelo

 

Este barrio gallego de Los Mallos en A Coruña tiene personalidad propia y gente muy grande. Por lo general, es gente que se conoce toda la vida, siendo un barrio muy tranquilo y agradable para vivir.

 

Entre los hitos más destacados, nos encontramos con la peatonalización de Ángel Senra. Es una calle que se convirtió en la “nueva capital” de los Mallos.

 

Pero sin duda, cuando hablamos de tradición no podemos pasar por alto los establecimientos que son la esencia del Barrio. Entre ellos destacamos la pulpería de Arzúa, el bazar Puerta del Sol, Novedades Vázquez o Yolanda. Muchos comercios fueron cerrando con el paso de los años. E incluso hay pisos que se están quedando vacíos.

 

¿Cómo es la situación actual en los Mayos?

 

En la Asociación de comerciantes Distrito Mallos se encuentran 200 negocios. Lo que se persigue es crear un distrito universitario para dar salida a los pisos vacíos y así atraer a nueva población, como por ejemplo estudiantes. Existen zonas además,  que necesitan renovarse.

 

Los daños señalan además, que si no fuera por los extranjeros, el barrio habría perdido población en los últimos años. En la actualidad nos encontramos con 17.000 vecinos (aproximadamente).

 

Es una agradable zona para vivir llena de comercios cerca. Sin embargo, el caótico urbanismo de los años 50 sí ha desencadenado serios problemas en el barrio, porque no quedó ni un terreno libre ni uno bien construido.

 

No obstante, Los Mallos si algo tiene es una identidad propia que no se encuentra en las zonas nuevas. Es muy agradable para vivir “en familia”.

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